Evangelio San Lucas

Lucas era un gentil (no era hebreo) que se convirtió al cristianismo. Nació en Antioquia (Siria) .Era muy amigo de San Pablo y fue su compañero en viajes misioneros. Era médico (lo sabemos porque utiliza expresiones que sólo usaría un autor que conozca bien la medicina, empleando términos que se registran en la sobras de Hipócrates y Galeno). Era griego, pero conoce las costumbres judías aunque le interesan poco.

Todo el libro está orientado a la gentilidad y omite textos que en san Mateo parecen limitados al pueblo de Israel

Al parecer escribió su Evangelio entre los años 60-62, según indicaciones de fechas y lugares recogidas en éste y la continuación del mismo donde se narra la vida los primeros cristianos, y de su Iglesia (Hechos De Los Apóstoles)

Sin embargo algunos autores insisten en que en Lucas faltan determinaciones de lugares y personas y a veces el orden cronológico. Hay que tener en cuenta que Lucas no tuvo un trato continuo con los apóstoles, sino con san Pablo, quien tampoco fue testigo presencial de la vida de Jesús. Por otra parte, la finalidad de este evangelio, no es solo histórico, sino a la vez teológico; Lucas elige las cosas y ordena los temas en orden a una exposición didáctica determinada. No le interesan mucho las pequeñas circunstancias y los nombres propios, preocupado por poner en completo primer plano al Señor. Su orden no es de tiempo ni de lugar, sino de intención: sigue el orden que le parece más apto para transmitir el mensaje de la salvación a los cristianos.

El Evangelio de Lucas va dirigido a cristianos llegados del paganismo, probablemente griegos debido al uso de gran cantidad de palabras procedentes de este lenguaje. Al contrario que Lucas, Mateo y Marcos escribieron sus Evangelios para los judíos creyentes como ellos. Usando el trabajo de esos dos evangelistas y también una colección de los dichos de Jesús y de otras fuentes, Lucas escribió su mensaje usando palabras que los cristianos gentiles pudieran entender más fácilmente.

Lo descubrimos en la poca preocupación que pone Lucas en hacer referencia al Antiguo testamento, y también en su carácter universalista (el cuadro genealógico 3,23-38 no limita la ascendencia de Jesús a la dinastía real de David, sino que sitúa a Jesús en el árbol genealógico de toda la raza humana como hijo de Adán, hijo de Dios)

El Evangelio de San Lucas está dividido en 24 capítulos que se subdividen en versículos, de esta forma es más fácil citar una parte concreta del contenido total.

Además, se divide también en siete grandes partes:

  • Nacimiento y vida oculta de Juan Bautista y de Jesús. (1-2)
  • Preparación del Ministerio de Jesús. (3-4)
  • Ministerio de Jesús en Galilea. (4-9)
  • La subida a Jerusalén. (9-19)
  • Ministerio de Jesús en Jerusalén. (19-21)
  • La pasión. (22-23)
  • Después de la resurrección. (24)

2.- Qué imagen de Jesús presenta:

Lucas nos muestra a Jesús como el Señor. Para Lucas, Cristo es el verdadero Señor. El único en quien vale la pena creer, el único que salva; el único que en la situación desesperada de la vida puede dar sentido a la existencia.

Él es el Salvador. Pero su salvación no se realiza desde el poder ni desde el tener, ni tampoco desde la apariencia deslumbrante. Jesús es el Señor que salva actuando desde la misericordia y la ternura con los pobres y los débiles.

La misericordia, a diferencia de la lástima, es la capacidad de entregar algo de mí mismo a la pobreza del corazón del hermano para que éste crezca en humanidad. Así es como actúa siempre Jesús: al corazón pobre de la pecadora, Jesús le entrega el perdón; a la mirada deshecha de Pedro en las negaciones, Jesús la llena con el consuelo; el sufrimiento desesperado del buen ladrón en la cruz el Señor lo colma con la certeza del reino.

Cristo, el Señor, que libera desde la misericordia, se caracteriza, especialmente en este evangelio, por una actitud constante de plegaria: el contacto permanente y fiel con el Padre. En los momentos cruciales de su vida el evangelio nos muestra a Jesús en actitud de profunda oración.

Destaca también en este evangelio la relación del Espíritu con la persona de Jesús: es el hombre del Espíritu

2.- Escala de valores de Jesús:

2.1.1.- Resumen y Comentario de Dos Hechos de Su Vida.

Las tentaciones en el desierto (Lc 4, 1-13)

Se encontraba Jesús en el desierto, y después de 40 días sin comer sintió hambre. Entonces apareció el diablo, y le dijo que convirtiera una piedra en pan, a los que Jesús respondió “No sólo de pan vive el hombre”. Después, el diablo condujo a Jesús a un montículo desde donde podía observarse todos los reinos de la tierra. El diablo le dijo que le daría todo aquello si Jesús le adoraba. Pero Jesús respondió que está escrito: “Adorarás al Seño, tu dios, y sólo a él darás culto”. Por último, el diablo llevo a Jesús a lo alto del templo y le dijo que se tirara desde allí arriba, porque estaba escrito que si era Hijo de Dios realmente, Dios encomendaría a sus ángeles para que le guardaran. Jesús respondió que también estaba escrito “No tentarás al señor tu Dios” y ahí acabaron las tentaciones por el momento.

Aquí puede apreciarse la total fe y confianza de Jesús en su padre Dios, que hace posible que rechace todas las tentaciones a las que le somete el Diablo. Es capaz de no caer en ninguna, y salir airoso de la situación.

Jesús y los niños (Lc 18, 15-17)

Los niños eran presentados a Jesús para que los tocara, pero los discípulos les reñían. Jesús llamó a los niños consigo, e, indignado, les dijo a los discípulos que de los niños como ellos es el Reino de los Cielos, y que el que no lo reciba como un niño, no entrará en él.

Esta historia ya la conocía puesto que es la típica que se cuenta en las catequesis y en las clases de preparación a la comunión. Cuando dice que “el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él” supongo que se refiere a que hemos de recibirlo con la misma ilusión y la misma inocencia que los niños, ya que éstos son bondadosos por naturaleza.

2.1.2.- Resumen y Comentario de Dos Milagros

Multiplicación de los panes (Lc 9, 12-17)

Estaba Jesús rodeado por una multitud de más de cinco mil personas. Los apóstoles le dijeron que los despidiera para que vayan a los pueblos cercanos en busca de alojamiento y comida. Sin embargo, Jesús les dijo que repartieran su comida entre ellos, a pesar de que no tenían más que cinco panes y dos peces. Jesús tomó estos alimentos, los partió y los bendijo, y los dio a los discípulos para que los repartieran entre la gente. Todos comieron hasta saciarse, y aún sobraron varios canastos.

En este suceso se pone de manifiesto la generosidad de Jesús, que es capaz de multiplicar los panes y peces para alimentar a toda la multitud. Jesús muestra su fe en el Padre, que podemos apreciar en la oración y en la forma de bendecir el sustento.

Resurrección del Hijo de la Viuda de Naím (Lc 7, 11-17)

Estando Jesús a las puertas de Naím con los discípulos y la multitud, vio como sacaban a enterrar a un muerto. Era el único hijo de una viuda. Al verla, tuvo compasión, y fue a tocar el féretro. Jesús dijo: “Levántate”, y el muerto se incorporó. Todos quedaron admirados y alababan a Dios.

Jesús es siempre compasivo, y se vuelca en ayudar a los débiles y a los pecadores. Es misericordioso.

2.1.3.- Resumen y Comentario de Dos Parábolas

Parábola del sembrador (Lc 8, 4-8) Explicación en Lc 8, 11-15

Cuenta la historia de un sembrador, que al esparcir la simiente, cae en diversos lugares, y dependiendo de esto evoluciona de una forma o de otra.

En la explicación posterior, Jesús habla de la equivalencia de la parábola con la vida real, donde la simiente es la Palabra de Dios.

Parábola Explicación
Una parte cayó en el camino, y fue pisada y comida por las aves. Personas que oyen la Palabra de Dios, pero luego llega el Diablo y se lleva la Palabra de su corazón, porque no quiere que se salven
Otra cayó sobre las piedras, pero no prosperó ya que se secó por falta de humedad. Personas que reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz por eso creen algún tiempo pero a la hora de la verdad desisten.
Otra cayó entre abrojos, y éstos la ahogaron. Personas que oyen la palabra, pero a lo largo de su vida ésta es “ahogada” por las preocupaciones, las riquezas y los placeres, y no llegan a la madurez.
Otra cayó en tierra buena y dio gran fruto. Personas que conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.

Me parece que es muy adecuada al contexto donde Jesús la utiliza, y el símil que usa está bastante claro. Jesús quiere que todos seamos “simiente que cae en buena tierra”, personas que escuchen y guarden la Palabra de Dios en el corazón, y actúen conforme a ella.

Parábola del buen Samaritano (Lc 10, 29-37)

Preguntaron a Jesús: ¿Quién es mi prójimo? Jesús respondió con esta parábola: Un hombre fue asaltado, golpeado y despojado por unos bandidos, que le dejaron medio muerto. Pasó por allí un sacerdote, y al verle dio un rodeo. Pasó también un levita, que de la misma manera que el sacerdote, dio un rodeo. Después pasó un samaritano, y tuvo compasión de él. Le curó las heridas y le montó en su caballo. Le llevó a una posada, y le dijo al posadero que cuidara del hombre. Jesús preguntó entonces: ¿Quién fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores? Él respondió que el que había practicado la misericordia. Jesús dijo: “Vete y haz tu lo mismo”

Como puede apreciarse, Jesús es consciente de que no se es bueno sólo por considerarse a sí mismo bueno, que lo que importa son las obras y no sólo las palabras. Cualquiera de nosotros tiene capacidad para obrar bien, sólo por el hecho de ser personas, independientemente de la raza, la cultura etc.

2.1.4.- Jesús ante el dolor y la propia muerte.

Jesús es totalmente sumiso a la Voluntad de su Padre. Sabe desde el principio todo lo que le va a ocurrir: traición de uno de sus Apóstoles, entrega, pasión, crucifixión y muerte. Es consciente de todo lo que va a tener que sufrir, pero lo acepta, es obediente a Dios. Evidentemente, es humano, y tal y como podemos apreciar en Lc 22, 39-46 preferiría que no ocurriera: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Se reconforta mediante la oración.

Presenta un comportamiento muy acorde a la enseñanza que durante toda su vida trató de transmitir: Amar tanto a amigos como a enemigos, puesto que todos somos hermanos hijos de un mismo Padre. (al que te hiera almejilla, preséntale también la otra, al que te quite el manto no le niegues la túnica… Lc 6, 27-35) Además, presenta una actitud de perdón hacia los que le están humillando y haciendo daño.

2.2.- El mensaje moral de Jesús:

2.2.1.- Resumen y Comentario de Dos Discursos.

Amor a los enemigos, que he mencionado anteriormente y se encuentra en Lc 6, 27-35.

Creo que se trata de un discurso muy importante, y sobre todo, que contrasta mucho con el pensamiento de aquella época. En él, Jesús resalta la importancia de amar no sólo a los que te aman, a los amigos, sino también a tus enemigos. Es muy fácil amar a quien te ama, hacer bien a los que te hacen bien y prestar a los que te prestan. Jesús habla de hacer el bien incondicionalmente, sin esperar nada a cambio.

Realmente, es algo muy bonito pero muy difícil de conseguir, para ello hay que tener mucha fuerza de voluntad, mucha paciencia y un gran corazón, para no dejar que el deseo de venganza se apodere de nosotros.

Necesidad de las Obras (Lc 6, 46-49)

Jesús habla de la importancia de las obras, además de las palabras. Además de escuchar el mensaje, y la Buena Noticia, hay que ponerlo en práctica .De esta forma compara a las personas que escuchan y actúan con una casa con fuertes cimientos, cavada profundamente; y a las personas que escuchan pero no actúan, con una casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando llegó el torrente, la casa que estaba bien asentada, permaneció; mientras que la otra se desplomó y acabó destruida.

Jesús es consciente de lo fácil que es hablar, y del relativo “poco peso” de un discurso si no es acompañado por obras acordes a lo que se dice. Por eso, no basta con escuchar y decir, sino que es necesario obrar para ser un verdadero cristiano.

2.2.2.- Jesús ante los poderosos.

Siempre muestra un gran respeto hacia ellos, pero no más que el que mostraría a cualquier otra persona, ya sea pagano o judío. En ocasiones es interrogado acerca de si él es o no el Mesías (Ante el Sanedrín Lc 22, 66-71 // Ante Pilato Lc 23, 2-7) a lo que responde con una actitud muy realista: Si os lo digo no vais a creerme. Finalmente, y ante la insistencia, acaba afirmando que efectivamente, Él es.

Los poderosos ante los que Jesús es juzgado (Sanedrín, Pilato, Herodes) son conscientes de la inocencia de Jesús, saben que él no es culpable de ningún mal. Sin embargo, son cobardes, y ceden ante la voluntad del pueblo, que desea su muerte a pesar de que no haya razones convincentes para ello.

2.2.3.- Jesús ante los pobres y los marginados

Jesús les ofrece su amistad, y les invita a seguirle. Obra y cura siempre sin esperar nada a cambio. Esta actitud de Jesús contrasta también con la idea que tenían los judíos del “Mesías” al que imaginan liberador, poderoso y luchador. Sin embargo, Jesús es pacífico y muy humano (siente como sienten los hombres: llora, siente dolor, pena, tristeza, hambre, sed, desolación etc.) Va a comer a casa de pecadores, lo que tampoco es bien visto por los sacerdotes y fariseos de aquella época.

Jesús afirma que no ha venido a salvar a los justos sino a los pecadores, y esto lo explica mediante las llamadas Tres Parábolas de la Misericordia, que son:

- La oveja perdida. Si un pastor tiene 100 ovejas, y pierde una, dejará las 99 solas para ir a buscar la que ha perdido. Hay más alegría por un pecador que se convierte que por 99 justos que no necesiten conversión.

- La dracma perdida. Si una mujer tiene 10 dracmas y pierde una, irá a buscar la que ha perdido hasta hallarla, y cuando la encuentre se alegrará mucho y dará una gran fiesta.

- El hijo pródigo y el hijo fiel. Un padre se alegrará mucho más por un hijo que vuelve después de años sin saber de él, aunque durante este tiempo haya sido pecador y haya despilfarrado su fortuna, que por su otro hijo que se quedó a su lado.

3.- Evangelio significa “Buena Noticia”, ¿qué significa para ti?

Significa que estoy siendo invitada a seguirle, a tratar de llevar la vida que él llevó. Es esta la buena noticia.

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Evangelio según San Mateo

El Evangelio que lleva el nombre de MATEO –un recaudador de impuestos que abandonó su trabajo para seguir a Jesús (9. 9)– fue escrito hacia el 80d.C. y está dirigido principalmente a los cristianos de origen judío.

Dado el carácter de los destinatarios, Mateo cita con frecuencia textos del Antiguo Testamento y se apoya en ellos para mostrar que el designio de Dios anunciado por los Profetas alcanza su pleno cumplimiento en la persona y la obra de Jesús. Él es el “Hijo de David”, el “Enviado” para salvar a su Pueblo, el “Hijo del hombre” que habrá de manifestarse como Juez universal, el “Rey de Israel” y el “Hijo de Dios” por excelencia. Mateo también aplica a Jesús en forma explícita los oráculos de Isaías sobre el “Servidor sufriente”, que carga sobre sí nuestras debilidades y dolencias. Y al darle el título de “Señor”, reservado sólo a Dios en el Antiguo Testamento, afirma implícitamente su condición divina.

Este evangelista atribuye una especial importancia a las enseñanzas de Jesús y las agrupa en cinco discursos, que forman como la trama de su Evangelio y están encuadrados por otras tantas secciones narrativas. El tema central de estos discursos es el Reino de Dios. En ellos, Cristo aparece como “el nuevo Moisés”, que lleva a su plenitud la Ley de la Antigua Alianza. También es el “Maestro”, que enseña “como quien tiene autoridad” (7. 29) la “justicia” de ese Reino inaugurado y proclamado por él.

El Evangelio de Mateo ha sido llamado con razón “el Evangelio de la Iglesia”, por el papel preponderante que ocupa en él la vida y la organización de la comunidad congregada en nombre de Jesús. Esta comunidad es el nuevo Pueblo de Dios, el lugar donde el Señor resucitado manifiesta su presencia y la irradia a todos los hombres. Por eso ella está llamada a vivir en el amor fraterno y el servicio mutuo, como condiciones indispensables para hacer visible el verdadero rostro de Jesucristo.

 ImageEL EVANGELIO DE LA INFANCIA DE JESÚS
Ya en el Evangelio de la infancia, Mateo nos anticipa quién es Jesús de Nazaret. Su “genealogía” se ha ido gestando a lo largo de toda la historia de Israel, que en él llega a su plenitud. Como “hijo de David”, él es el Mesías anunciado por los Profetas y esperado por el Pueblo judío. Como “hijo de Abraham”, es fuente de bendición para todos los hombres. Pero él es mucho más todavía: es “Dios con nosotros” (1. 23). María lo concibió en su seno por obra del Espíritu Santo, y José, al darle el nombre de “Jesús” (1. 25), asumió sobre él la función paterna y lo incorporó legalmente a su linaje davídico.

Todos los relatos de la infancia tienen un estilo literario propio del Antiguo Testamento, en el que abundan las apariciones, los sueños y las repetidas intervenciones del “Ángel del Señor”. De esa manera, se quiere destacar la trascendencia de los acontecimientos narrados. Por eso, mucho más importante que el aspecto anecdótico es el sentido religioso de aquellos relatos. Así, por ejemplo, la adoración de los “magos”, que representan a los pueblos paganos, significa que la Salvación no está reservada exclusivamente al Pueblo elegido, sino que es para todas las naciones. Asimismo, por su huida a Egipto y su vuelta a la Tierra prometida, Jesús aparece como otro Moisés, que se pone al frente de su Pueblo y lo conduce al Reino de Dios. 

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El Evangelio y los evangelios

LOS EVANGELIOS Y LOS EVANGELISTAS

 

Las fechas en las que se escribieron los Evangelios, tanto los Sinópticos como el Evangelio de San Juan, son fechas aproximadas sobre las que no hay un consenso definitivo.  El propósito de los Evangelios no es dar fechas y datos exactos de los acontecimientos que estaban sucediendo o que iban a suceder sino más bien presentar a la Persona del nuestro Señor Jesucristo como el Mesías esperado, el Salvador, el Redentor.  Cada Evangelista escribió pensando en un público particular, pero El Espíritu Santo que los movía a escribir quiso que fuesen para todos los hombres de todos los tiempos.

 

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS


 

Fue el primeImager Evangelio en ser escrito.  La fecha exacta de cuando fue escrito no se tiene con certeza.  San Ireneo, uno de los Padres de la Iglesia, en su libro “Contra las Herejías” escribió que el evangelio de San Marcos fue escrito después de la muerte de San Pedro y de San Pablo. San Clemente de Alejandría pensaba que se escribió antes de la muerte de San Pedro, muerte que ocurrió en el año 64 d.c.  El capítulo 13:5-17, conocido como el “pequeño Apocalipsis” indica el conocimiento de eventos que llevaron a la guerra de los Judíos contra los Romanos (66-77 d. c.), pero no muestra un claro conocimiento de la caída de Jerusalén en el año 70 d.c.  La mayoría de los estudiosos piensan que el evangelio fue escrito poco antes de la caída de Jerusalén y probablemente entre los años 65-75 d.c. 

 

Este evangelio fue escrito para cristianos gentiles; así lo demuestra al traducir vocablos arameos y explicar costumbres Judías.  El uso de latinismos y de la alusión a Rufo y Alejandro (15:21) indica que los destinatarios fueron los cristianos gentiles de Roma, siendo así que ese Rufo es probablemente el citado en la Carta a los Romanos 16:13. También se deja entrever que los destinatarios de este evangelio pertenecen a una comunidad amenazada por la persecución, lo cual cuadra con la Roma de los tiempos de Nerón.

 

BIOGRAFIA DE SAN MARCOS

 

Autor del segundo Evangelio (el primero en escribirse), San Marcos es judío de Jerusalén. A veces el Nuevo Testamento lo llama Juan Marcos (Hechos 12,12). Acompañó a San Pablo y a Barnabás, su primo, a Antioquia y en el primer viaje misionero de estos. (Hechos 12, 25).  Se separó de ellos en Perga y regresó a su casa.  (Hechos 13,13). No sabemos las razones por las que San Marcos de esa separación pero si sabemos que causó una separación posterior entre San Pablo y Barnabás, cuando San Pablo rehusó aceptar a San Marcos como compañero en el segundo viaje misionero.  Barnabás se enojó tanto que rompió su asociación misionera con San Pablo y se fue a Chipre con Marcos (Hechos 15,36-39). Años mas tarde San Pablo y San Marcos volvieron a unirse en un viaje misionero.

 

San Marcos también se unió estrechamente con San Pedro, posiblemente siendo su intérprete. Juntos fueron a Roma. San Pedro por su parte se refería a San Marcos como “mi hijo”  (1P 5,13).

 

La mayor contribución de San Marcos es el segundo Evangelio. Se debate la fecha de su origen, quizás fue en la década 60-70 AD. San Marcos escribió en griego con palabras sencillas y fuertes. Por su terminología se entiende que su audiencia era cristiana. Su Evangelio contiene historia y teología.

 

Evangelizó y estableció a la Iglesia en Alejandría, fundando allí su famosa escuela cristiana.

 

Murió mártir el 25 de abril del 68 AD aprox. en Alejandría y sus reliquias están en la famosa catedral de Venecia.

 

 

EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO


 

Este evangeliImageo fue escrito después del evangelio de San Marcos y muchos piensan que San Mateo utilizó al evangelio de San Marcos como una fuente. La fecha aproximada es entre 64-110 d.c. Ya este evangelio era conocido por San Ignacio de Antioquia. Pudo haber sido escrito en Palestina. Sus destinatarios son comunidades compuestas por judeocristianos, conocedores de la Escritura, la cual es citada en unos 130 versículos, y que siguen respetando la Ley (“no penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas” Mt 5:17). Sin embargo, son unas comunidades que se abren a los paganos y que se encuentran ya en tensión con el judaísmo  surgido en Yamnia después de la destrucción de Jerusalén. 

 

Ante las comunidades perseguidas, Mt. presenta a Jesús como el que ha llevado a cumplimiento todas las expectativas del A.T. Los cristianos ya han sido expulsados de las sinagogas y son duros los ataques contra los fariseos puestos en boca de Jesús (Mt. 23).

 

BIOGRAFIA DE SAN MATEO, LEVI

 

San Mateo es llamado también Levi, ambos nombres son de origen Judíos. El último lo obtuvo antes de su conversión, el otro lo tomo después, para mostrar la renuncia a su profesión y que era un hombre nuevo. Hijo de Alfeo, vivió en Cafarnaun, en el lago de Galilea.

 

Fue por profesión un publicano, esto es un colector de impuestos para los Romanos. Entre los Judíos, estos publicanos fueron más infames y odiosos porque esta nación los miraba como enemigos de su privilegio de libertad natural que Dios les había dado, y como personas manchadas por su conversación frecuente y asociación con los paganos, y la esclavización sobre sus compatriotas. Los Judíos los aborrecían universalmente, veían sus propiedades o dinero como fortunas de ladrones, les prohibieron su comunión y participación en su actividades religiosas, al igual que de todos eventos de la sociedad cívica y de comercio. Tertuliano esta ciertamente equivocado cuando afirma que solo los gentiles fueron empleados en este oficio sórdido como San Jerónimo demuestra en varios pasajes de los evangelios. Y es cierto que San Mateo fue Judío, aunque un publicano.

 

Su oficio dice haber consistido particularmente en acumular costumbres de comodidades que vinieron por el Genesareth o Tiberias, y un peaje que los pasajeros pagaban al venir por agua; San Marco dice que San Mateo mantuvo su oficio de cobro de peaje al lado del lago, donde el se sentaba. Jesús, habiendo últimamente curado un paralítico famoso, salio de Cafarnaúm, y camino sobre los bancos del lago o mar de Genesareth, enseñando las personas que le seguían. Aquí el observó a Mateo que realizaba su trabajo de cobro de peaje a quien el llamo a venir y a seguirle. El hombre era rico, disfrutaba de un sueldo lucrativo, era un hombre sabio y prudente, y entendía perfectamente lo que seguir a Jesús le costaría. Pero el no tuvo miramientos y dejo todos sus intereses y relaciones para hacerse un discípulo del Señor. No sabemos si el ya estaba relacionado con la persona o doctrina de nuestro Salvador, especialmente como estaba cerca de Cafarnaúm, y su casa parece haber sido en la ciudad, donde Cristo había vivido por algún tiempo, había predicado y hechos muchos milagros, por lo cual el estaba en algún medido preparando a recibir la impresión que el llamado de Jesús había hecho sobre el.

 

San Jerónimo dice que un cierto aire de majestad brillaron en la continencia de Nuestro Divino Redentor, y traspaso su alma y lo atrajo fuertemente. Este apóstol, a la primera invitación, rompió todas ataduras; dejo sus riquezas, su familia, su preocupaciones del mundo, sus placeres, y su profesión. Su conversión fue sincera y perfecta. San Mateo nunca regreso a su oficio porque era una profesión peligrosa, y una ocasión de avaricia, opresión, y extorsión. San Mateo, al convertirse, para mostrar que no estaba descontento con su cambio, pero que lo miraba como su mas gran felicidad, entretuvo a Nuestro Señor y sus discípulos en una gran comida en su casa a donde invito sus amigos, especialmente los de su ultima profesión, como si esperaba que por medio de la divina conversación de Nuestro Salvador, ellos también quizás sean convertidos.

 

Después de la ascensión de Nuestro Señor, San Mateo predicó por varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Un poco antes de la dispersión escribió su evangelio, o pequeña historia de Nuestro Bendito Redentor. Que la compilo antes de su dispersión aparece no solo porque fue escrito antes de los otros evangelios, sino también el Apóstol Bartolomé se llevo una copia con el a la India, y la dejo allí. San Mateo escribo su evangelio para satisfacer los conversos de Palestina. El Evangelio de San Mateo desciende a un detalle mas particular y completo en las acciones de Cristo que los otros tres, pero desde el Capitulo V al XIV el frecuentemente se distingue de los otros en la serie de su narrativos, ignorando el orden del tiempo, para que esas instrucciones que tienen mas afinidad una con la otra, estén relacionadas juntas. Este evangelista mas bien enfoca sobre las lecciones de moralidad de Nuestro Salvador, y describe su temporal o generación humana, en que las promesas hechas a Abraham y David respecto al nacimiento del Mesías de su semilla fueron realizados; tal argumento inducía de manera particular a los Judíos para que creyeran en el.

 

San Mateo, después de haber hecho una gran cosecha de almas en Judea, fue a predicar la fe a las naciones bárbaras e incivilizadas del Este. El era una persona muy devota a la contemplación celestial y llevaba una vida austera, usando una dieta muy rigurosa; pues no comía carne en vez satisfacía su apetito con hierbas, raíces, semillas. San Ambrosio dice que Dios le abrió el País de los Persas. Rufinus y Sócrates nos dicen que el llevo el evangelio a Etiopía, significando probablemente las partes Sur y Este de Asia. San Paulino menciona que el terminó su curso en Parthia. Venantus Fortunatus relata que el sufrió el martirio en Nudubaz, una ciudad en esas partes. Dorotheus dice que el fue honorablemente enterrado en Hierapolis en Porthia. Sus reliquias fueron traídas al Oeste, Papa Gregorio VII, en una carta al Obispo de Salerno en 1080, testifica que fueron guardados en una iglesia que tenia el nombre de la ciudad. Todavía están en este lugar.

 

Predicó entre los judíos por 15 años, incluyendo posiblemente a los judíos de Etiopía, Africa. Murió mártir.

 

 

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS


 

El mismo evaImagengelista nos dice en el prólogo de su Evangelio (Lc 1:1-4) que utilizó otras fuentes para escribirlo.  Muchos estudiosos hoy en día están de acuerdo en que este Evangelio depende del Evangelio de San Marcos. Los eventos le fueron transmitidos por testigos oculares de los mismos. 

 

Si precisamos la fecha de San Marcos entre el año 65-75 d.c., entonces el Evangelio de San Lucas debe ser escrito algún tiempo después.  El tiempo más probable es 80-85 d.c.  Vemos también que San Lucas en el capítulo 21:5-38 conoce que Jerusalén ha sido destruida, así que escribió después del año 70 d.c.. Además ni el Evangelio de San Lucas ni el libro de los Hechos hacen mención de la persecución de los Cristianos en la última parte del reinado de Domiciano (81-96 d.c.) Por éstos datos también apoyan que este Evangelio fue escrito entre los años 80-85 d.c. Los comentadores bíblicos, tanto antiguos como modernos, no pueden ponerse de acuerdo en cuanto al lugar en que se escribió. Se sugieren Acaya, Roma y Asia Menor. 

 

Parece que le escribe a una audiencia de origen gentil. San Lucas no relata las preocupaciones Judías de sus fuentes (San Marcos) y ajusta las tradiciones palestinas a la realidad de los gentiles helenos.  Es muy posible que San Lucas esté escribiendo para los Cristianos víctimas de la persecución judía durante los comienzos de la reforma de Yamnia.  Sin embargo la audiencia predominante de San Lucas son los Cristianos-gentiles.

 

BIOGRAFIA DE SAN LUCAS

 

Autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles. 

 

Lucas es de padres paganos, nacido en Antioquia, posiblemente fue esclavo, médico y uno de los primeros en aceptar el Evangelio, que mas tarde el mismo escribió.  Según la tradición fue también pintor de la virgen.

 

Dirigió su mensaje a gentiles cristianos. 

 

San Lucas viajó con San Pablo quién lo describe como “Lucas, el médico querido” (Col 4,14).  En uno de esos viajes se embarcaron desde Troas  a Fenicia. Otro viaje los llevó desde Fenicia a Jerusalén. Mas tarde fueron juntos a Roma, en cuyo viaje sufrieron naufragio y otros peligros.

 

Según la mayoría de los expertos, San Lucas escribió alrededor del año 70, probablemente durante los dos años que San Pablo estuvo preso en Cesárea (Hechos 20, 21).

 

Murió en Grecia y sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa Justina, Padua, Italia. Estudios conducidos allí en 1998 concuerdan con los datos sobre San Lucas conocidos por la tradición.

 

Patrón de: artistas, doctores, cirujanos, solteros, carniceros, encuadernadores, cerveceros, escultores, notarios…

 

Representado con: libro, novillo alado, médico, pintando ícono de Nuestra Señora.

 

 

EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN


 

Hasta hace poco tiempo, se proponía una fecha tardía para este Evangelio, aproximadamente entre los años 140-170 d.c. (Siglo II). El argumento que se utilizaba más para apoyar esta fecha era el alto desarrollo de su teología.  San Juan representa una síntesis Cristológica muy elevada, mucho más allá de la de los tres Evangelios Sinópticos o aún de San Pablo. Sin embargo, el argumento más convincente en contra de esta fecha tan tardía fue el descubrimiento del papiro llamado Rylands (en honor a quien lo descubrió).  Este es un fragmento de un código Egipcio que contenía porciones del Evangelio de San Juan 18: 31-33 y 18:37-38. Algunos dicen que este papiro es del año 135 d.c.  Y si esto es así, un tiempo considerable tuvo que haber transcurrido para que el Evangelio de San Juan fuera copiado y circulado antes de que llegara a Egipto. Este Evangelio fue escrito probablemente durante los últimos diez años del primer siglo de la era Cristiana, posiblemente e el 95-100 d.c. San Juan escribió para personas conocedoras de la cultura judía y al mismo tiempo en contacto con el pensamiento griego; además se les pone en guardia frente al gnosticismo. Se trata de una comunidad cristiana, probablemente la de Éfeso, que se encuentra amenazada en su fe.

 

En cuanto a la estancia del Apóstol San Juan en Efeso y en la isla de Patmos, la tradición nos dice que vivió un tiempo en Jerusalén y pasó sus últimos años en Éfeso. Se dice que hacia el año 95 d.c. San Juan fue desterrado a la isla de Patmos durante la persecución de Domiciano. Esta isla queda a unos 100 Km de Éfeso.  Más tarde durante el reinado de Nerva, hacia el año 96 d.c., le fue permitido regresar a Éfeso y vivió hasta el reinado de Trajano en el 98 d.c.  La fecha exacta de su muerte no se conoce; se sabe que fue el último de los Apóstoles en morir y con él, como nos lo enseña la Iglesia, terminó la Revelación Pública.

 

BIOGRAFIA DE SAN JUAN EL EVANGELISTA

 

El discípulo amado

 

SAN JUAN el Evangelista, a quien se distingue como “el discípulo amado de Jesús” y a quien a menudo le llaman “el divino” (es decir, el “Teólogo”) sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.

 

Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea “hijos del trueno” (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.

 

Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

 

En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como “el discípulo a quien Jesús amaba”, y es evidente que era de los más íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.

 

Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel “otro discípulo” que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. “Mujer, he ahí a tu hijo”, murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. “He ahí a tu madre”, le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

 

Gran testigo de la Gloria del Maestro

 

Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos “vieron y creyeron” que Jesús había resucitado.

 

A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:

 

«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21)

Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22)

 

Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: “No morirá”. (Jn 21,23).

 

Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.» (Hechos 4:19-20)

 

Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que “parecían ser los pilares” de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.

 

Efeso

 

San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol.  San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.

 

Maravillosas revelaciones celestiales

 

Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. “Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre”. Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, “está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente”. La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.

 

San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.

 

Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. III. y IV.

www.corazones.org

www.caminandoconjesus.org

 

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