El contexto histórico y social de la vida de Jesús

EL JESÚS HISTÓRICO


El año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en tiempos de los sacerdotes Anás y Caifás…

(Evangelio de Lucas, cap. 3, vers. 1-2)

Para conocer a una persona es muy importante conocer el contexto en que se ha desarrollado su vida. No es lo mismo haber nacido en un país que en otro, en una cultura que en otra, en una situación política o en otra. Todas estas circunstancias nos condicionan poderosamente y configuran nuestra mentalidad.
 
Jesús nació y vivió en una situación concreta. Pasó la mayor parte de su vida en una pequeña región del oriente romano llamada Galilea. En aquel tiempo Galilea era un pequeño reino vasallo de Roma, que estaba gobernado por uno de los hijos de Herodes el Grande, llamado Antipas. Era una región relativamente próspera, pero sometida a enormes presiones desde el punto de vista económico y social. Jesús era judío, y como tal tenía una especial relación con Jerusalén, la ciudad santa, donde se encontraba el Templo al que los judíos acudían en peregrinación para dar culto a Dios. Jerusalén es también muy importante en la vida de Jesús, porque fue allí donde murió.
 
Nos interesa conocer cómo eran las cosas entonces, porque de otra manera estaremos proyectando continuamente nuestra forma de ver la vida sobre aquel judío que vivió hace dos mil años en una región muy distante y en una cultura diferente a la nuestra. La tarea no resulta fácil, precisamente por la distancia que nos separa. No podemos tener una información de primera mano, sino que hemos de contentarnos con los restos arqueológicos y literarios que han llegado hasta nosotros para reconstruir el “escenario” de la vida de Jesús. Afortunadamente, tanto unos como otros han sido estudiados con gran cuidado y minuciosidad, y cada vez tenemos una imagen más precisa del mundo de Jesús.
 
El “escenario” de la vida de Jesús puede recuperarse desde diversas perspectivas que son complementarias. Estas perspectivas pueden agruparse en tres formas de mirar el mundo de Jesús, que nos ayudan a entrar cada vez más profundamente en él:
El ambiente materialEsta mirada nos ayuda a situar geográficamente Galilea y Judea en el contexto del Imperio Romano. Con ayuda de la arqueología podemos averiguar también cómo eran las ciudades y sus edificios, cuál era la distribución de la tierra, etc.
El contexto político y religiosoDesde este punto de vista se puede observar la organización política de Galilea y sus relaciones con Roma, la relación de los gobernantes con sus súbditos, el sistema de impuestos, etc. También nos permite calibrar la importancia de la religión en aquella sociedad, y conocer sus creencias, sus instituciones, sus prácticas, etc.
      Vista de la fortaleza judía de Masada 
El marco socioculturalEsta es una mirada más profunda, porque trata de entrar en la organización social (la familia, la ciudad, las tensiones entre las zonas rurales y urbanas, etc), y sobre todo en los valores que determinan la forma de concebir el mundo y las relaciones entre las personas (el honor, la personalidad diádica, las relaciones de patronazgo, etc). La cultura, en este sentido, es el elemento más determinante en la vida de una persona. Todos hemos sido socializados en una determinada cultura y esto configura nuestra visión de nosotros mismos, de los demás y del mundo.
Al acercarnos al mundo de Jesús hemos de tener en cuenta nuestra condición de extranjeros con respecto a él. Debemos evitar en todo momento el etnocentrismo (creer que todas las culturas son iguales, es decir, como la mía) y el anacronismo (creer que las cosas han sido siempre como son ahora). Tal vez nos sirvan los siete consejos que daba a sus lectores la revista “De Viaje” en su número de Marzo de 1999:
1 Viaja con espíritu humilde y con un deseo sincero de conocer y hablar con la gente del lugar. 2  Sé respetuoso con los sentimientos de la otra gente y sus costumbres.3  No olvides nunca que la gente del país que visitas tiene una forma de pensar distinta a la tuya; ni inferior si superior, tan sólo diferente. 4  Cultiva el hábito de preguntar, aun cuando sepas las respuestas. 5  Reflexiona sobre tus experiencias y profundiza en tus conocimientos. 6  Cuando los lugares o la gente no respondan a tus expectativas, muéstrate sorprendido antes que decepcionado. 7  Recuerda que eres uno entre miles de visitantes. No esperes privilegios de los locales.

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